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Primer foto taller, Romeo y Julieta

Culmina el foro-taller en línea Caza de Shakespeare

Autor: ModeradorAvisos Escribe un Comentario » Noviembre 8, 2007

El foro-taller en línea Caza de Shakespeare ha finalizado.
La Dirección
de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México agradece a todos los lectores su participación en este proyecto.
Los invitamos a seguir al pendiente de los sitios digitales que esta dependencia ha preparado para el público de internet.

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El gran final y sus precipitadas decisiones

Foro-Taller Shakespeare

Lunes 22 de octubre, 2007
SEXTA Y ÚLTIMA SEMANA (22 al 31 de octubre, 2007)

Duelo por su muerte

El Taller ha llegado, como la obra misma, a su final: es hora de sentarnos con calma y leer —o ver en nuestra imaginación— el muy trágico y lamentable suceso entre Julieta y su Romeo, y al hacerlo saber que no podemos hacer nada en este juego de este último acto que empieza con las tempranas premoniciones de lo que sueña Romeo cuando cree que sus «sueños son presagios de buenas noticias», sólo para brincar a la brutal realidad de las noticias y al juego de las circunstancias como las que se dan en contra de los amantes, como sucede cuando el fraile Juan, el estúpido mensajero que debió llevar la carta a Mantua para entregársela a Romeo en la mano, resulta que sufrió «un percance» y no fue sino hasta por la noche que regresó con fray Lorenzo quien se dio cuenta que la estrategia que había planeado resultaba un fracaso.

Bueno, así las cosas, la primera escena de este Quinto acto (que pueden leer en la versión de Nuestros Clásicos, Parte 3, página 223) empieza con el despertar de un Romeo en Mantua (5.1.) todavía saboreando su sueño, según él «un sueño adulador», un sueño que, para nosotros, sabemos que está lleno de buenos deseos pero, sin saberlo, como sucedía con el Oráculo de Delfos, los presagios, los daban en clave y esa habría que descifrarla:


ROMEO.— Si he de creer en la verdad del sueño adulador, mis sueños son el presagio de felices nuevas que se acercan; quien es dueño de mi corazón se siente alegre en su trono y, hoy, un ardor insólito me eleva del suelo con pensamiento de felicidad. Soñé que venía mi dama, y me encontraba muerto (extraño es que en sueños puede un muerto pensar). Y tanta vida me inspiraba besándome en los labios que renacía convertido en rey del mundo. ¡Qué dulce es, ay de mí, poseer el amor cuando hasta en sueños se tiene tanta alegría!
(5.1. 1-11)

En esto estaba cuando llega su amigo Baltasar con las «nuevas»: había visto cómo llegaban al cementerio con el cuerpo de Julieta Capuleto tendido, sólo para depositarlo en la tumba junto a su primo Tybalt y el resto de los Capuleto que habían muerto en Verona. Baltasar no tenía por qué saber si había algo detrás de todo esto, tan extraño como una pócima cataléptica:


BALTASAR.— Ella está bien y nada está mal. Su cuerpo duerme en la tumba de los Capuleto y su alma, vive con los ángeles. Yo mismo ví cómo la enterraban en la cripta de sus antepasados, y en seguida me puse en camino para informarte. Perdóname por traerte estas malas noticias, pero tú mismo así me lo encargaste.
(5.1. 17-22)

¿Cómo creen que reaccionó Romeo con una noticia así?
¿Qué se imaginan que le ocurrió al exiliado?
¿Culpa, pesar, dolor, asfixia o todo esto y su decisión de morir?

Impulsivamente, le pide a Baltasar que le alquile unos caballos de posta. Esa misma noche iría rumbo a Verona. Sin más, despide a su amigo para quedarse sólo y explicarnos en un soliloquio que ha llegado a un callejón sin salida: «esta noche —monologa— dormiremos los dos juntos».

¿Por qué no piensa en otra alternativa?, nos preguntamos, ¿por qué lo único en lo que piensa en morir junto a ella?

En este monólogo confiesa su plan: en Mantua, cerca de donde está vive un boticario, (un espejo laico del fraile alquimista), y lo describe o lo asocia con la muerte, con esos muertos disfrazados como en México nos disfrazamos el día de muertos, como una «calaca», pues,


ROMEO.— Su persona es miserable, pues esa misma miseria lo había consumado hasta los huesos. En su pobre botica colgaba una tortuga, un caimán disecado y otras pieles de extrañas formas.
(3.1)

Tal vez Shakespeare había conocido el consultorio del astrólogo y doctor Simon Forman (1552-1611) o el del alquimista y mago John Dee (1527-1608), un matemático, filósofo, alquimista y astrólogo isabelino que tal vez fue el modelo en algún sentido de Próspero en La tempestad.

Si hay un veneno mortal que esté prohibida su venta, este miserable boticario lo tiene. Y se va directo a la botica a comprarlo. No se le ocurre ninguna otra cosa: por ejemplo, primero sufrir el duelo (y el exilio), deprimirse por el dolor de la muerte de su esposa, quedarse de Mantua o irse por toda Italia o Europa a la aventura o darse de alta en algún ejército para ir al frente de batalla y, si es necesario morir, o conocer por ahí a otra Dulcinea del Toboso y darle tiempo al alma de recuperarse con alguna otra salida. Nada. Sólo piensa en el boticario y el veneno mortal. Cuando lo encuentra y logra que le venda el veneno, se refiere al oro despectivamente cuando le paga con unas monedas al boticario, dice:

ROMEO.— Toma, ahí tiene el oro… el peor veneno del alma que hay y más mortal que hay en este mundo, que esas pobres hierbas que tienes prohibido vender… ven, tú, licor, que no veneno; ven conmigo a la tumba de Julieta, que allí te beberé. (1.1. 80-83)

En la segunda escena (5.2.) se entera fray Lorenzo del problema que tuvo el mensajero de fray Juan que no le entregó la carta a Romeo y se queja del destino, en lugar de quejarse de sus estupidez al no imaginar que esto podría suceder.

Con los ánimos exaltados, la tensión sube y el enojo de estarnos enfrentamos a lo accidental, a lo casuístico, fuera de lo planeado, y fuera de tiempo.

¿Por qué pasan así las cosas?, ¿es el destino?, como nos lo podemos preguntar, ¿es la casualidad y el azar?

Siempre los accidentes nos producen cualquier cantidad de sentimientos encontrados: terror y furia, por ejemplo:


FRAY LORENZO.— ¡Oh destino adverso! ¡Por mis santas órdenes! No era una carta trivial, sino una de gran importancia por la información que contenía. Haberla dejado sin entregar es muy peligroso.
(5.2. 17-19)

Y vuelve a inventar otro plan de acción: irse a la tumba, por lo pronto, pues Julieta «despertará en unas tres horas y me maldecirá cuando vea que Romeo no tiene noticias de todo esto». Y la tensión sube y nos acongoja.

Con la misma velocidad con la que hemos vivido todos los sucesos de esta obra, ahora nos vamos acercando a la gran final (5.3.): primero, es Paris quien aparece en la tumba, desconsolado: le lleva flores a su pretendida Julieta pues con esas flores pretende adornar su lecho, tal como lo hacían en la noche de bodas (como en Hamlet, cuando Gertrudis le lleva flores a la tumba de Ofelia y le dice: Flores para una flor. Adiós. ¡Tanto quise que fueras la esposa de Hamlet! Tu lecho de novia, Ofelia querida, podría haberlo adornado con estas flores con las que ahora adorno tu fosa. (Hamlet, 5.1.3 252-255).

No acaba de decir estas cosas cuando el Paje que dejó afuera de la tumba el conde Paris, le chifla: alguien llega a esa hora de noche. En ese mismo momento, Romeo y Baltasar llegan a la tumba y el primero le pide un pico y una barra de hierro y le entrega una carta «para que mañana se la entregues a mi padre».

¿Qué creen que le podría haber dicho en esa carta?

Le pide que lo deje solo y antes que lo abandone, le da una bolsa con dinero: «vive y que puedas progresar. Adiós amigo».

Todo mundo se despide de todo mundo. Cuando entra a la oscura cripta de los Capuleto se encuentra a un joven —no sabe que es Paris, pues no puede ver bien dentro de esa oscuridad— y éste lo acusa de ser «el altivo Montesco desterrado, quien asesinó al primo de mi amada y, cuyo dolor, dicen, mató también a mi bella criatura» y sin más, Paris reta a Romeo «porque debes morir», le dice en medio de la oscuridad y entre los cuerpos tendidos sobre sus pedestales.

Romeo no sabe de quien se trata, no alcanza a verlo, por lo que nos enteramos un poco más adelante, le contesta:

Es cierto —dice Romeo— a eso vine, ¡a morir! y, diciendo eso, sin saber de quien se trata, intenta hacer las paces y le dice —a quien fuera— que se vaya y lo deje en paz.

Pero, una vez más, la furia y el odio que permea en Verona no deja de actuar y por eso esta voz en la oscuridad lo reta a muerte desenvainando su espada y Romeo, que estaba listo, lo hiere de las primeras de cambio y antes de morir le ruega que lo coloque junto a Julieta. ¡Faltaba más!, como dicen por ahí. Se acerca para saber quien es su víctima y se da cuenta que se trata del conde Paris:


ROMEO.—¿Qué me decía Baltasar mientras cabalgábamos y mi atormentada alma no le escuchaba? ¡Ah, sí!, algo dijo… que Paris debía desposar a Julieta. ¿Era eso lo que dijo? ¿Lo he soñado? Quizá enloquecí al oírle hablar de Julieta y me lo hizo pensar…
(5.3. 75-77)

Y llega hasta la tumba de Julieta, para describirnos algo que podemos interpretar de varias maneras (por ejemplo, que no necesariamente estaba muerta, pero que fue imposible para Romeo pensar en otra cosa), pues sigue igual de bella y «la belleza es rosa en tus mejillas y en tus labios. La pálida enseña de la muerte no ha sido enarbolada», por ejemplo, ¿qué no pudo imaginar en otra cosa?

Él no, pero al público le dan ganas de gritarle (y no lo dudo haya sucedido en El Globo en 1596, tal como se les ocurrió intercalarlo en la película de Shakespeare enamorado), que está viva y que no la de por muerta…
Ahora son los gusanos sus damas de compañía, dice Romeo antes de tomar el brebaje que le preparó el boticario y así, con el último abrazo:


ROMEO.— ¡Sella con un beso legítimo el pacto eterno con la muerte que espera! ¡Ven guía amargo, ven, timonel desesperado, ven fatal guía, y lanza ahora contra las rocas destructoras tu barcaza sin norte, y fatigada! ¡Bebo por amor! (Bebe) Tú, veraz boticario, rápida es tu droga! Con este beso… muero…
(5.3. 113-120).

Afuera del cementerio hay confusión, llega fray Lorenzo y Baltasar le explica que adentro está Romeo y se siente ya culpable de todo, (con razón). Cuando entra Romeo está muerto y ve la sangre derramada por el suelo y al conde Paris… y Julieta despertando.

Pero llegan los guardias fuera de la cripta…

Julieta se despierta y ve a su marido muerto a su lado, con un pomo en la mano… Lo más importante es que se niega a salir con el fraile que está aterrado de que lo agarren dentro del cementerio de los Capuleto y se sale solo y su alma, dejando a Julieta en la tumba con su marido tirado al lado:


JULIETA.— Una copa sujeta entre las manos de mi amado! Ahora lo entiendo… el veneno fue su muerte prematura… ¿todo lo bebiste, oh cruel, sin dejar una gota amiga para mí? He de besar tus labios… Acaso quede algo de veneno en ellos… que me den una muerte reparadora. (Lo besa) Tus labios… están aún calientes… (Al oír que entran a la cripta, toma el puñal de Romeo, y decide acabar con su vida) ¡Oh, dulce puñal! ¿Esta es tu funda! ¡Descansa en mí y dame la muerte.(Se clava el puñal y cae moribunda).

Lo demás es silencio, dijo Hamlet antes de morir y, en este caso, lo demás es la tristeza que nos provoca este final de la tragedia que tan bien anunció el «Coro» en el «Prólogo», al inicio de la obra:


PRÓLOGO.— … su lamentable fin, su desventura, entierra con su muerte el rencor de los padres. El caminar terrible de un amor marcado por la muerte, esta ira incesante entre familias que sólo el fin de los dos hijos conseguirá extinguir…
(Prólogo, 7-11)

El Príncipe preside el gran final con una discurso con el que cierra la obra, una vez que escucha al fraile dar su versión completa de los hechos, de los accidentes, de las intenciones y los padres prometes hacerles una estatua de oro para conmemorar el amor víctima del odio entre las dos familias:


PRÍNCIPE.— La mañana trae consigo una paz lúgubre; el sol avergonzado, no saca la cabeza. Vámonos, que hemos de hablar apesumbrados de estos hechos. Unos serán perdonados, otros tendrás su castigo, pues nunca hubo historia más triste y penosa como ésta de Julieta y su Romeo. (5.3. 305-310). FIN.

Y nosotros, frente a ese rápido acontecer entre la ilusión del amor, el beso que selló, como Dios manda, el amor y el deseo de estar juntos los dos jóvenes, pasando por los accidentes y las muertes como las que suceden en dos familias que se odian por que sí, nos vamos al balcón, donde Julieta sueña con el amor, como todos lo hemos hecho alguna vez en la juventud, y suspira deseando que el sol se esconda detrás de las montañas para que llegue su amor que, como es ciego, sabe moverse a la perfección por la noche; o ese dulce despertar después de la noche de bodas y de haber hecho el amor toda la noche, sólo para despedirse y no volver a verse sino en la tumba. Parpadear, antes de cerrar los ojos los dos creyendo que algo pueden pasarla juntos en la otra vida.

Inocentes, lo sabemos, pues «lo demás es silencio», como resulta ser efectivamente y el sol avergonzado, ese día ni siquiera asomó su rostro: está de luto.

Espero que hayan disfrutado esta obra y el análisis que hemos hecho en detalle, escena por escena, acto tras acto, hasta este mismo final.

Atentamente
Martín Casillas de Alba
Coordinador del primer Foro-Taller de Shakespeare de la Dirección de Literatura de la UNAM.

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Soledad, compromisos y la despedida

Autor: MartínNotas del día 04 Comentarios » Octubre 15, 2007

Foro-Taller Shakespeare

Lunes 15 de octubre, 2007
QUINTA SEMANA (15 al 21 de octubre, 2007)

Julieta y la Nodriza
Los amantes se quedan solos, no lo sé de cierto, pero lo intuyo y Julieta no fue la excepción. Este Cuarto Acto (ver original de Nuestros Clásicos, página 197) con sus cinco escenas está dedicado a Julieta, pues aparece en cada una de ellas desesperada: su padre había decidido, como lo vimos en (3.5.), que debe casarse con el conde Paris esa misma semana y ella no puede hacer nada…

SEÑOR CAPULETO.— Ahora precisamente esta necia llorona, esta muñeca quejumbrosa, a la que le sonríe la fortuna, me dice: «No me voy a casar. No puedo amarle. Soy muy joven. Perdóneme, se lo ruego». ¿Sí? ¡Si tú no te casas, ya verás si te voy a perdonar! Vete a pacer a donde quieras pero no en mi casa. ¡Piénsalo bien! ¡Considéralo! No acostumbro bromear.

¿Qué fue lo que no le permitió a Julieta evitar esta boda?
¿Fue por su impulsividad y juventud que no pudo actuar diplomáticamente?
¿Fue la relación brutal como la que había en el medioevo entre padres e hijos, la que impidieron el diálogo?

Cuando la Nodriza cree y sugiere que sería mejor que se casara con Paris, Julieta se siente totalmente abandonada, sola y su alma. Por eso sale corriendo al monasterio con fray Lorenzo (4.1.) donde, para acabarla de amolar, se encuentra con su pretendiente, el conde Paris que está arreglando los detalles de la boda por la iglesia. Julieta se controla y se muestra lo más educada que puede, antes de quedar a solas con el fraile para poder expresarle lo que siente frente a esa imposición de sus padres:

JULIETA.— Dame un consejo o, de otro modo, entre mi pena y yo esta daga sangrienta será el árbitro… ¡No tardes en hablar que anhelo morirme si no encuentras una solución!… Antes de casarme con Paris, ordéname saltar de las almenas de una torre; arriesgarme en caminos de ladrones; ocultarme en un nido de serpientes; que me encadenen al oso enfurecido; que de noche me encierre en un osario; que me cubra con la osamenta rota de los muertos, con tibias hediondas y negruzcas, entre los cráneos amarillentos…

Fray Lorenzo al escuchar esto relacionado con la muerte y el cementerio, lo asocia con una idea vaga, con la posibilidad de ofrecerle una pócima cataléptica y hace un plan (igual de irreflexivo como el de los jóvenes amantes): el fraile evade la realidad y trata de salir ahora corriendo por una brecha peligrosa en mucho sentidos, pues sabe que corre al filo de un precipicio:


FRAY LORENZO.— Mañana por la noche quédate sola; despacha a tu nodriza fuera de tu habitación. Bebe esta ampolleta cuando estés en tu cama y bébela hasta no verte Jesús mío, pronto habrá de correr por tus venas un humor frío, soporífero. Tu pulso cesará; no seguirá su ritmo, sino que cesará….

Le explica el resto: la creerán muerta, él se encargaría del entierro para que la dejen en la cripta. Mientras él le enviará a Romeo un mensaje para que regrese de Mantua, la recoja en la cripta y se vayan juntos para siempre jamás a ese pueblo lejos del poder del príncipe de Verona. Nunca consideró fray Lorenzo en su plan que podría existir el azar, la fatalidad, el destiempo, el accidente… Julieta cree que el amor le dará fuerza, «la fuerza necesaria» para aventurarse en este simulacro de muerte…

En una escena muy corta, vemos a los padres cómo están organizando la boda de su hija única con un buen partido veronés, el conde Paris (4.2.). Julieta llega del monasterio y cristianamente les pide perdón. Les dice a su padres estar arrepentida. La boda sería al día siguiente y todo parecía estar listo.

«No sabemos, pero lo intuimos»: Julieta se despide de su Nodriza (4.3.) y le pide que la deje sola: tiene mucho de que arrepentirse y rezar. Le dice estar llena de pecados y cuando sale ella hace un monólogo que en lugar de ser de esperanza (como cuando esperaba a su Romeo) ahora es de despedida:


JULIETA.— Dios sabe cuándo volveremos a vernos. Un frío temor me corre ahora por las venas y casi congela el calor de la vida… Mi escena fúnebre debo representarla a solas… ¿Y si fuera un veneno que le fraile sutil ha preparado para darme muerte… Y si quedo asfixiada dentro de la bóveda —el aire limpio no puede traspasar su sucia boca—… el aire faltará y moriré antes de que llegue Romeo. Y si vivo, ¿no sucederá que al despertar, el mismo pensamiento de la muerte y la noche, además del horror del lugar mismo —cripta y arcano mausoleo donde reposan enterrados, por siglos, a centenares de huesos de todos mis antepasados… ¡Ya voy, Romeo, ya voy! ¡Bebo por ti!

Por la mañana (ahora Julieta ya no escucha la alondra ni escuchó por la noche al ruiseñor). Hay una gran actividad. Es el día de la boda. Lady Capuleto manda a la Nodriza para que despierte a su hija (4.4.) Se escucha algo de música. La Nodriza entra bromeando a la recámara de su niña Julieta que, tal parece, sigue profundamente dormida. Como siempre, hace bromas de doble sentido, y le dice en voz alta, «…verás cómo el conde esta noche te llevará a la cama y seguro te va a sacar o a meter un buen susto, según se vea… » Pero Julieta no se despierta: «¿Cómo? ¿Vestida? ¿Arreglada y vuelta a acostar? ¡Señora! ¡Niña! ¡Señora! ¡Dios míos! ¡Dios! ¡Está muerta! (4.5.) Y el padre, que sabe que ha perdido a su hija se lamenta: la escarcha prematura ha caído sobre ella como la muerte, la flor más hermosa de este valle.

En eso había llegado fray Lorenzo y sin decir nada, empieza a arreglar la ceremonia (muerte en lugar de vida), «todo para la muerte!», dice el padre de Julieta. Están desconsolados. Era su hija única: «¡Maldito día de desventura, odioso, fatal día!», dice triste y desesperada su madre. Que todos se preparen para ir a la cripta. «Acepten el designio», dice el fraile antes de entrar en una escena por demás de humor negro, como era el ambiente entre los músicos que llegan dispuesto al reventón y Pedro uno de los sirvientes que ya habíamos visto antes, analfabeta entregando invitaciones para aquella fiesta donde se conocieron y que parece que fue hacía medio siglo… ahora les dicen que toquen música de muertos y sin olvidar que se trataba de una boda, hablan de varas del ingenio y de envainar el cuchillo como los hombres… Bueno, un momento para contrastar la pesadilla en la que se habían inmerso Paris y la familia Capuleto: «entremos aquí a esperar a los que lloran y luego ¡a comer!», dice el segundo de los músico.

Bueno, esto es lo sucede en este Cuarto Acto. Léanlo en detalle y observen la transformación de Julieta, su soledad y su valor para jugar con la muerte y si quieren, lo comentamos el próximo JUEVES 18 DE OCTUBRE A PARTIR DE LAS 17:30 EN EL FORO VIRTUAL.
Mientras les mando,

un saludo,
Martín Casillas de Alba

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Pleitos, muerte, exilio y noche de bodas

Foro-Taller Shakespeare

Lunes 8 de octubre, 2007
CUARTA SEMANA (8 al 14 de octubre, 2007)

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Esta semana podremos leer y analizar el Tercer Acto que es como la segunda parte de esta obra. Tiene cinco escenas y podremos ver con claridad cómo es que la rueda de la Fortuna da de vueltas entre los pleitos, la muerte, el exilio y la noche de bodas cantando así entre la sombra oscura del dolor y la luz que siempre produce el amor, a pesar de las circunstancias.

Por eso yo les preguntaría:
¿Qué tanto se parece a la vida este subir y bajar entre las buenas y las malas noticias?

¿Qué fue lo que no hizo Romeo para impedir la pelea entre Tybalt y su amigo Mercutio, que finalmente pago el pato y quien, con mucha razón, antes de morir, les gritaba para maldecirlos: «¡que les caiga la plaga a sus dos familias!», mientras era retirado herido de muerte de la escena y se organizara la desbandada?

¿Qué tan impulsivo reaccionó Romeo que no pudo detenerse ni un momento a pensar lo que estaba provocando al querer vengar la muerte de su amigo querido?

La Fortuna, tal parece, toca en esta primera escena (3.1.) la parte más baja y sólo al darse cuenta después del daño, de lo que había hecho, huye aterrado, condenado al exilio.

En la segunda escena, pasamos al lado asoleado de la vida y vemos a Julieta, que no sabe lo que ha sucedido, y Shakespeare nos lleva en esa montaña Rusa a una de las cimas más altas de la vida amorosa y escuchamos (3.2.) unos versos increíbles donde desea que ya sea de noche para estar con su esposo:

¡Corran veloces, caballos de pies de fuego!
Galopen donde Febo duerme.
El látigo de Faetón, el auriga, ya los habría llevado hasta el Ocaso
y me habría traído las nubes de la noche.
¡Extiende tu negro manto, noche protectora del amor!
¡Y tú sol, cierra ya tus ojos!
Que Romeo venga, inadvertido, en silencio, a mis brazos.
Los amantes celebran sus amorosos ritos con la sola luz de su belleza,
pues siendo ciego busca el amor de la noche.
Ven, oscura noche, ven matrona sabiamente enlutada,
y enséñame a perder un fácil juego,
ese que juegan dos virginidades inocentes
.

Cubre la sangre indómita que arde en mis mejillas con un manto de tinieblas,
hasta que el tímido amor se decida,
y amar no sea sino pura inocencia.
Ven noche; ven, Romeo; ven, tú, día de la noche.

Tú que yaces sobre alas nocturnas,
y en ellas más blanco apareces que la nieve sobre el cuervo.
¡Ven, dulce noche, amor de negro rostro!
Dame a mi Romeo y, cuando muera, tómalo,
y haz de sus pedazos estrellas diminutas que iluminen el rostro del cielo,
de tal forma que el mundo entero ame la noche,
y nadie rendirá tributo al sol radiante.

Oh, dueña soy del palacio del Amor y aún no lo poseo.
Vendida fui ya y aún no me gozan.
Pesa tanto este día como la víspera de fiesta
al impaciente niño que, tiene ropa nueva,
pero no le permiten llegar a usarla…

Llega la Nodriza y viene con una escalera de cuerda fina…
trae noticias, y
todas las lenguas nombran el nombre de Romeo,
hablan con elocuencia celestial.

— ¿Qué hay de nuevo, nana, dime… qué hay de nuevo?

Y nos dan ganas de que no se entere de lo que ha pasado.

Julieta es atravesada por los sentimientos encontrados: Romeo, a quien ama sobre todas las cosas, ha matado a su querido primo: ¿qué es primero?, ¿qué hacer?

En un mismo instante pone en juicio sus valores para, finalmente, defender a su marido a capa y espada. Le pide la Nodriza que lo encuentre y que le diga que lo está esperando.

¿Cómo reacciona Romeo?

¿Quién parece estar más maduro de los dos amantes?

A matado a Tybalt, el primo querido de su esposa: ¿celos?, ¿venganza?, ¿irracionalidad o todo junto?

La vuelta de la rueda. (3.3.)

Todo está perdido, pero Julieta lo espera y la Nodriza, con fuerza y carácter, le exige Romeo que está destruido moralmente, que cumpla con su deber: su esposa lo espera.
Les pregunto si han notado cómo es que ha cambiado el lenguaje de Romeo.

¿Podrían decirnos en qué sentido lo ha hecho?

Los golpes de la vida no avisan y provocan el cambio.

El señor Capuleto (3.4.) cree que Julieta está exagerando el duelo por su primo y por eso decide que se case con Paris lo más pronto posible.

Sí, en tres días se hará la boda.

¿Cómo es la relación entre los padres y su hija?

¿La tratan como a un objeto o como si fuera la hija única?

Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
algún día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.

Tal como suguiere Jaime Sabines.

En el vaivén de esta montaña Rusa, empezamos con la muerte, pasamos por la poesía producto del deseo y, de ahí, caímos de nuevo a este intento de suicidio y el brutal desprecio por la hija. Ahora cerramos, en este Tercer Acto (3.5), con una de las mejores escenas de la obra: la mañana siguiente después de la noche de bodas.

¿Cómo se imagina que fue la noche?

¿Han cambiado los amantes después de esa primera noche?

Y si lo han hecho ¿en qué sentido lo percibimos?

¡Ah!, el despertar después de haber hecho el amor en su primera noche de bodas.

¿Quién evade la realidad?

¿Quién actúa con cierta madurez, por primera vez en su vida?

¿Quién sabe que es la alondra de la mañana y no el ruiseñor de la noche?

¿Quién desea salvar el pellejo?

¿Hay alguna premonición de lo que va a suceder?

¿Quién lo presiente y qué es lo que dice?

(¡Ay dolor, ya me volviste a dar!)

Todavía está húmedo su lecho y la realidad aparece ordenando su destino…

¿Qué debieron de haber hecho los dos amantes para evadir la tragedia?

¿Se trata de evadir el destino?

¿Cómo imaginan ustedes la relación de Julieta con sus padres?

Bueno, todo esto sucede en este Tercer Acto.

Léanlo en detalle durante esta semana (está en la Parte II, página 147 de la versión de Nuestros Clásicos que hemos subido al Blog), disfruten los poemas de amor, sufran con el dolor de la muerte y la separación y si quieren algo de esto lo comentamos el próximo jueves 11 de octubre a las 17:30 en el Foro virtual.

Mientras les mando un saludo,
Martín Casillas de Alba

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El amor antes de la tragedia

Autor: MartínGeneral Escribe un Comentario » Octubre 1, 2007

Foro-Taller Shakespeare
Lunes 1 de octubre, 2007
TERCERA SEMANA (del 1 al 7 de octubre, 2007)

Julieta en el balcón de su casa

Ahora nos toca leer y analizar lo que sería el segundo Prólogo y el Segundo Acto de Romeo y Julieta, mismo que concluye con la boda entre Romeo y su Julieta en el monasterio de Fray Lorenzo.

En este acto caminamos por la banqueta luminosa del amor, aunque, como acostumbra hacerlo Shakespeare, con el segundo Prólogo nos augura malas noticias y habla de la muerte augurando el final.


CORO.- Yace ahora la vieja pasión en su lecho de muerte, pugna por sucederle un nuevo afecto; aquélla por cuyo amor alguien quiso morir no es nadie, comparada con la hermosa Julieta. De nuevo, ama Romeo, y es correspondido, embrujados, los dos, al encontrar sus ojos. Pero él ha de sufrir, pues ella es su enemiga; y ella, apartar sus dulce tentación de los cebos terribles, pues, siendo él adversario, no deberá acceder a las promesas de amor que los amantes hacen; y, estando enamorada, se le niega la ocasión de encontrar a su amado en parte alguna; pero el tiempo da medios, y la pasión da fuerzas para encontrarse; dolor y ventura, en extremo, atemperan.

Tenemos, en primer lugar la escena del balcón, la famosa escena en ese balcón de la casa de Julieta donde ella habla en voz baja del amor de sus amores y, él, enloquecido, trepa por donde pueda con tal de estar cerca de ella y de volverla a besar.
Cuando se despide, él se queda insatisfecho. No sé qué pensaba. Ella se da cuanta y le propone que si va en serio, le diga dónde y a qué horas le manda mañana a un mensajero para acordar la boda y entonces sí. Listo.

Corre en la madrugada con fray Lorenzo, que recoge las flores y plantas medicinales o de otro tipo, quien acepta casarlos, pues así, cree que habrá conciliación entre las los familias de igual linaje que se odian desde tiempos inmemorables.
Aparece la Nodriza en la plaza, la deliciosa nodriza, bien vestida con sus galas en busca del joven Romeo. Resiste las burlas, y habla como si Julieta fuese su hija, sabe que es una joya —virgen, además— que él podrá disfrutar si es que sus intenciones son serias.

Romeo le dice que por la tarde habrá matrimonio y que le mandará la escalera para subir a su recámara para que, a esas horas de la noche, todo esté listo. Todo menos lo inesperado, lo que uno nunca sabe que puede pasar…
Julieta espera a su Nodriza con ansias que desahoga en besos y abrazos cuando sabe que podrá casarse con Romeo:


NODRIZA.— Anda ve, vete a la celda de ese fraile porque allí te espera un marido para desposarte… ¡Miren cómo la sangre del deseo le sube por las mejillas. ¡Anda, mi niña!, que esta noche el amante encontrará el tesoro en el nido de su pajarita.

Disfruten pues de este segundo acto lleno de luz que pronto habrá oscuridad y el sol no saldrá de vergüenza por lo que ha visto.
Los espero el próximo jueves 4 de octubre a las 17:30 horas, para tener nuestro Foro virtual, mientras,
un saludo,
Martín Casillas de Alba

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El buen humor antes de la tragedia

Autor: MartínGeneral Escribe un Comentario » Septiembre 24, 2007

San Diego, California.- Lunes 24 de septiembre, 2007.

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Esta semana podremos analizar la primera mitad de la obra. Después de leer el Prólogo, donde nos sugiere que “la leamos con cuidado y, si falta algo, que lo hagamos con nuestra imaginación”, podemos entrar de inmediato (1.1.) al contexto de la guerra civil entre los bravucones sirvientes de los Capuleto, que se enfrentan a los Montesco en la plaza, para terminar en un desaguisado y varios heridos. No puede faltar Tybalt, el busca pleitos que provoca, con su odio, que el asunto termine de otra manera.

Fuera de esto, esta es la parte más luminosa de la obra. Como si camináramos por la asoleada banqueta del buen humor y del amor, en este desfile de los protagonistas donde vemos venir a Romeo hablando y preguntándose por qué si el amor es ciego (como dicen que es Cupido) puede encontrar a oscuras la senda de su antojo. Su amigo Benvolio es el encargado, por parte de sus padres, de preguntarle qué es lo que le pasa que anda tan distraído y melancólico (1.2.).

De ahí pasamos al humor de la Nodriza, que no puede dejar de hablar, pero que observamos que es ella, y no la madre, la que conoce bien a esa niña de catorce años de nombre Julieta. La madre no sabe ni qué edad tiene su hija y, a fin de cuentas, se le olvida para qué la había mandado llamar. Es la orgullosa Nodriza, que le dio de mamar todo lo bueno que tiene Julieta, por supuesto, la que nos cuenta cuando su niña se cayó de boca (pero, como decía su marido, que en paz descanse, “¿qué tal le irá cuando tenga edad y se caiga de espaldas?”) (1.3.) Es una escena fantástica, ensombrecida por la propuesta de la madre de Julieta para un futuro matrimonio con el joven Paris que, sin duda buen partido, la que desconcierta a esta adolescente. Habrá una fiesta en su casa esa misma tarde.

El humor sigue en la calle con el sirviente de los Capuleto (analfabeta que tiene que entregar las invitaciones) y los amigos de Romeo, sobre todo Mercutio quien hace (1.4.) el famoso discurso de la reina Mab (el duende o la bruja que se aparece por las noches para hacer sus travesuras, especialmente si ve a una doncella durmiendo boca arriba…). Pero en un momento dado de su discurso, Mercutio cae en un estado de pánico ante la muerte cuando está describiendo cómo Mab provoca pavor a los soldados por el horror de la guerra y sus mortales tamborileos.

La fiesta, ¡ah!, el encuentro (1.5.) y de ahí en adelante el amor en plenitud; el deseo más que otra cosa; la juventud; los impulsos que no se detienen a considerar ninguna de las circunstancias: You kiss by the book, le dice Julieta a Romeo, y se vuelven a besar. La luz de la fiesta hasta que llega la maldición de los apellidos y el intento de bronca por parte de Tybalt cuando ve a un Montesco en la fiesta de su prima Capuleto.

¿Qué es un nombre?, se pregunta Julieta perdidamente enamorada. Romeo la admira con cinco pareados (dos versos c/u), y pone el relieve de su belleza que la ve entre las sombras (¿platónicas?) de la noche: Julieta es como el sol frente a lo que lo rodea.

El Prólogo del segundo acto nos habla de embrujamiento y Romeo al salir de la fiesta (2.1.) se separa de sus amigos. “Yo no lo sé de cierto, pero supongo… que se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos”, como dice Sabines.

Y de ahí a la más famosa de las escenas de esta obra como es la del balcón (2.2.), donde los enamorados se acercan, se huelen, se vuelven a besar y, sin importar nada de nada, quedan en verse al día siguiente para casarse, pues sólo así, ella se entregará por completo. Julieta da las órdenes, Romeo obedece. (Ver aquí el video clip en la versión de Zefirelli, es una joya).

En la madrugada, Romeo va al monasterio donde está fray Lorenzo recogiendo hierbas para sus pociones medicinales o sus venenos (2.3.). antes que Romeo le suplique los case a él y a su Julieta. El fraile decide hacerlo porque cree (como todo lo que cree en esta obra) que con eso podrá provocarse la paz.

El buen humor sigue cuando aparece en la plaza la Nodriza como habían quedado la noche anterior, para hablar con el joven Romeo. Esta es otra de las más deliciosas escenas de humor de esta obra (2.4.), donde la Nodriza le dice que clase de joyita es Julieta, lista para que le saquen brillo y quedan en reunirse por la tarde en el monasterio para casarse.

Agotada por el calor del verano y del largo paseo, Julieta la espera desesperada para saber lo que ha dicho Romeo y ella se pone roja al saberlo, “mira –nos dice la Nodriza– cómo la sangre del deseo sube por sus mejillas. ¡Anda, mi niña!, que esta noche el amante encontrará el tesoro en el nido de su pajarita” (2.5.).

Esta primera parte de la obra termina con la boda en el monasterio y la urgencia de los dos de tener su primera noche de bodas (2.6).

Y todo esto es lo que podrán leer esta semana en detalle y disfrutar con los video clips que hemos preparado para ir avanzando en la reconstrucción de la tragedia, en esta primera parte llena de luz, de sol, como podemos creer que es la vida, hasta que no llega su complemento que siempre anda del brazo de la Fortuna.

“Soy un juguete de la Fortuna”, dice Romeo por ahí. Y qué… ¿no lo somos todos?

Bueno, los espero el jueves a las 17:30 para platicar de esta primera parte de Romeo y Julieta.

Hasta entonces.

Martín Casillas de Alba

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Prólogo

Autor: MartínGeneral Escribe un Comentario » Septiembre 20, 2007

Dos familias de idéntico linaje; una ciudad, la bella Verona, nuestra escena, y un odio antiguo que engendra un nuevo odio. La sangre de la ciudad mancha la sangre de sus ciudadanos. Y aquí, desde la oscura entraña de los dos enemigos, nacieron dos amantes bajo la estrella-rival.

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Primera semana del Foro-Taller

Autor: MartínNotas del día 04 Comentarios » Septiembre 16, 2007

Lunes 17 de septiembre, 2007
PRIMERA SEMANA (17 al 23 de septiembre, 2007)
Se supone que ya leyeron o están leyendo Romeo y Julieta completo, más la Introducción del Cuaderno de Apuntes y el capítulo Comentarios alrededor de la obra que también está en el Cuaderno de apuntes.
Julieta y su Nodriza
No se olviden que el jueves 20 nos reunimos en el Foro virtual a las 18:00 horas.
Mientras escriban y manden sus comentarios al Blog para saber cuáles son sus dudas o qué opiniones pueden ir compartiendo con el resto del taller.
Se me ocurre que podría haber algunas preguntas que sería bueno que contestaran imaginando cómo sería, pero, de alguna manera con datos que aparecen en la obra, para imaginar cómo serían algunas cosas antes que tienen que ver con los personajes de la obra, por ejemplo:

• ¿Cuál es la relación de Julieta con sus padres? y, ¿cuál la de Romeo con los suyos?
• ¿Qué tan vieja es la madre de Julieta?
• ¿Por qué nos dan la impresión de ser tan viejos los adultos de esta obra?
• ¿Cuál es la relación que hay con Mantua y los padres de Julieta?
• ¿Cuál es la reacción de Julieta cuando su madre le pregunta si está dispuesta a casarse? y ¿cuál es la de la Nodriza?
• ¿Qué importancia puede tener un nombre?
• ¿En qué momento podemos confirmar que sí fue un amor a primera vista?

Bueno, vamos a ver si podemos llegar para el jueves y podemos comentar estos asuntos.
Para el viernes, entre todos, podamos tener las respuestas.

Para esta semana habría que leer los apuntes sobre el reparto; es decir, los artículos Julieta Capuleto, La nodriza de Julieta, Los padres: Montesco y Capuleto, Mercutio, el amigo de Romeo, Romeo Montesco y Tybalt: sobrino de los Capuleto, y que vayan preparando un especie de interiorización de los personajes que me gustaría mandaran durante la semana al Blog, entre los comentarios, con un breves ensayo biográfico de los principales personajes de la obra. Puede ser en primera persona, como por ejemplo: «Soy Julieta Capuleto, tengo 14 años….».

Bueno, aquí nos reunimos el próximo jueves a las 18:00 horas.

Martín Casillas de Alba

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Presentación, por Martín Casillas de Alba

I. Bienvenida e Introducción
México D.F. a 11 de septiembre, 2007.- Bienvenidos al primer foro-taller virtual Caza de Shakespeare organizado por la Dirección de Literatura de la UNAM, en donde vamos a iniciar con la tragedia de Romeo y Julieta o como la titularon en el segundo folio-en-cuarto de 1599: La muy excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta.

Se trata de disfrutar su lectura lo más que se pueda y, de ser posible, lograrlo compartiéndola. Por eso propongo que lo primero que tenemos que hacer es leer la obra de principio a fin (ver la versión de Nuestros Clásicos), luego irla desmenuzando en cada una de las ocho semanas que durará el taller para profundizar, hasta donde sea posible y conocer la trama principal y los personajes de esta obra, los jóvenes y los que aparacen como viejos. Más adelante analizaremos y comentaremos en detalle, acto por acto y escena por escena, para tener una visión más a fondo, más profunda y más completa, como se merece esta obra de arte.

Hemos colocado una serie de recursos en la red, como es la obra en español en la versión titulada La tragedia de Romeo y Julieta de la colección Nuestros Clásicos de la UNAM (Coordinación de Humanidades, 1998); el Cuaderno de Apuntes que he preparado para el taller; algunos audios, cuando creemos que pueden ser necesarios para escuchar y disfrutar de los sonetos como si fuesen una pieza musical, por ejemplo, el Soneto 18 que empieza diciendo: «¿Debería compararte a un día de verano? Tu eres más hermoso y apacible que los rudos vientos que desgarran a los tiernos capullos de mayo, cuando parece que la renta del verano vence demasiado pronto…» y en la cuarta línea ya está anunciando el fin, sí, la renta del verano que pronto se acaba. Aquí, podremos escucharlo en la voz de Alex Jennings: Shall I compare thee to a summer’s day?

Download link 

Además tendremos varios videos con algunas escenas de la obra en la versión cinematográfica de Franco Zeffirelli, como la secuencia que presenta a Julieta y a la nodriza en la tercera escena del primer acto:

Download link 

Todo esto nos va a servir para que podamos disfrutar lo que escribió Shakespeare cuando analicemos esta tragedia.

II. Duración y mecánica
El foro-taller virtual dura ocho semanas iniciando hoy martes 11 de septiembre, para concluir la última semana de octubre. Hay que inscribirse (sin costo alguno) para que, además de leer lo que está en este blog, puedan contribuir con sus comentarios y participar en el foro virtual que abriremos cada jueves de las 18:00 a las 20:00 horas.

Cada semana propondré un plan de lectura y de trabajo, aunque ya sabemos que pueden leer y consultar lo que gusten, dado que este blog contiene todo el material necesario para el taller. De todas maneras la mecánica propuesta es la siguiente:

1.- Que lean primero la obra completa (3 horas) y que anoten lo que les haya gustado, así como las dudas que tengan.
2.- Que lean los apoyos que se sugirieren cada semana, por ejemplo, en esta primera, habría dos tareas: leer la obra completa y la Introducción del Cuaderno de Apuntes.
3.- Así, cada lunes iré colocando un plan para la semana, iremos discutiendo la obra en general y, en particular, el tema correspondiente.
4.- Pueden mandar sus comentarios cualquier día de la semana.
5.- Los jueves, como ya dijimos, nos reuniremos en un foro virtual de las 18:00 a las 20:00 horas.

III. Calendario
1ª semana. (11-16 de septiembre).
Leer la obra completa y la Introducción y los Comentarios sobre la obra, del Cuaderno de Apuntes; discutir sobre la obra en general y apuntar dudas; podremos comentar los sonetos como antecedente de su estilo o sobre la soledad de los amantes.

2ª semana. (17-23 de septiembre).
Entender e imaginar cómo es cada uno de los personajes principales del reparto. (Ver esta sección en el Cuaderno de Apuntes; enviar su versión de uno o varios de los personajes, interiorizándolos como, por ejemplo: «Yo Tybalt, de la familia de los Capuleto. Me dicen «el busca-pleitos» y cuando vi a ese Montesco en la fiesta de mi tío …»;

3ª semana. (24 al 30 de septiembre).
Esta semana empezamos a analizar en detalle la sinopsis. Cada semana leeremos uno de los actos. Empezando por releer y analizar (ver Cuadernos de Apuntes) el Prólogo y el Acto 1, con sus cinco escenas. Analizar la presentación de cada uno de los personajes principales y comentar sobre algunas dudas o apreciaciones con base en las preguntas que podremos lanzar al taller para que las contesten como comentarios.

4ª semana. (1 a 7 de octubre).
Leer el Acto 2, con el Prólogo y las seis escenas de las que consta.

5ª semana. (8 al 14 de octubre).
Releer el Acto 3 con sus cinco escenas.

6ª semana. (15 al 21 de octubre).
Releer el Acto 4 con sus cinco escenas.

7ª semana. (22 al 29 de octubre).
Leer o releer el Acto 5 con sus tres escenas.

8ª semana. (30 al 3 de noviembre).
Resumen general de la obra, sus diferentes versiones y también, por qué no, del foro-taller.

Con este análisis tan detallado podremos ser testigos de ese «terrible caminar de un amor marcado por la muerte, y la ira incesante entre las familias que sólo con la muerte de sus dos hijos conseguirán extinguir, es lo que va a suceder durante las próximas dos horas. Escuchen bien esta historia y háganlo con paciencia y si falta algo aquí, sólo podrá ser corregido con su empeño.» (Prólogo).

IV. Material.
1.- Por supuesto, en este espacio estará disponible Romeo y Julieta de Shakespeare tanto en inglés como en español, pues éste es el material básico de lectura del taller.
2.- También hemos puesto en línea el Cuaderno de Apuntes que he preparado justamente para el taller.

V. Tercera llamada, tercera.
Para no darle más vueltas a este asunto, por qué no empezamos con lo de esta semana y así, de una vez por todas, abrimos fuego tendido para pasar de las bambalinas al escenario mismo y ser testigos de la magia del teatro, para ver si podemos comprobar que el escenario de esta villa de Verona es igual al de nuestra propia existencia.

Próxima cita:
Seguimos en contacto y el próximo jueves 20 de septiembre (para tener una semana de lectura), los espero a las 18:00 para reunirnos en el Foro y compartir nuestras primeras impresiones sobre de esta tragedia.

Saludos,
Martín Casillas de Alba

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